martes, 21 de abril de 2009

La Pared... Segun Argxs

Cierta tarde, en algún lugar del universo, escuche una leyenda chaman.
la cual se refería a una pared que crecía entre dos cuerpos…
Siempre pensé que era una leyenda,
hasta en una tarde fría, a la cual no quiero regresar, me sucedió.

No recuerdo quien puso el primer ladrillo…
Sin embargo, los que le sucedieron, traían impregnados tantos sentimientos.
Algunos con soberbia…
otros con excusas…
unos adheridos a indecisiones…
la mayoría, de mi parte lo confieso, llenos de orgullo…
Uno que otro con temor…
Muchos sin sinceridad…
Y unos muy pocos llenos de cosas buenas…
Pero así cada uno, que fue formando la pared, hedía a la crónica de una muerte esperada y lenta.

Cuando nos dimos cuenta, ya era tarde (como siempre)…
Y ahí nos encontrábamos, cada quien a un lado de la pared...

Confieso que no intente cruzar la pared…
Y que no gritaba para que tú me escucharas…
Nos comunicábamos, pese a ese obstáculo que habíamos formado…
intentando encontrar una solución a lo malo que hicimos…

Pero recuerdo que un día al alba…
Escuche el sonido de tu silencio… por primera vez…
Pase la mañana arañando con ira los ladrillos,
golpeando con ilusión y pateando con miedo la pared…
intentando encontrar un signo de saber que estabas bien…

Y no se si por cansancio o condición de derrota…
Con mis manos destrozadas, mi voz ronca, y mi alma aun peor…
Caí como cae una hoja en otoño, con la vista mirando fijamente el sol…

Desperté no se cuantas horas después, y aun adolorido me puse en pie…
Y a través de la pared…
Aquella tarde fría… a la cual no quiero regresar.
Mire tu silueta alejándose en la distancia…
Anunciándome así otro final…
como ya tantas veces me habían ocurrido.

Y así supe que el camino apenas empezaba,
Y que debía esperar para iniciar la aventura de escapar hacia el mar.

La pared...Segun BROLAG


En honor a Brolag, gran compañero de luchas, muchas veces sin sentido...

Estábamos los dos uno a cada lado de la pared...

Siempre la misma función, dos mentes y un muro que las separaba...
mientras yo gritaba tu nombre con mi voz,
que era lo único con lo que podía traspasar tal obstáculo,
la pared solo me devolvía silencio...

Aunque siempre intente cruzar la pared,
sólo caía y me golpeaba al intentar escalar.

Creía que al gritar con la voz quebrada
podría darte a entender como me sentía...

¿Dónde estabas cuando estuve quebrantado?,
¿Por qué no respondías cuando necesité romper esa pared para poder salvarte?
¿Acaso en el mismo lugar que mi ausente esperanza?...

Y justo cuando estuviste colgando en palabras ajenas,
con la mente nublada por promesas brillantes
pero no necesariamente fiables,
yo miraba el sol brillante que siempre estuvo detrás de mí.

Decidí entonces aún con ciertos pensamientos entre los ladrillos del muro,
voltear mi rumbo hacía donde pudiera avanzar,
y poco a poco me fui alejando de ese lugar,
dándole muerte al pasado y volviendo a la vida.

Supe que el camino apenas empezaba,
y que debía esperar mientras iniciaba mi aventura,
con la vista al frente,
mirando justo al sol brillante.

Tal vez algún día vuelvas y topes con le muro que construiste
y grites mi nombre con una sonrisa ignorante...
probablemente no responda ya que estaré lejos,
a miles de kilómetros y tal vez comprenderás que nada es para siempre,
y que esperar en silencio junto a un muro no conlleva toda una eternidad...
espero que no sea muy tarde para cuando te hayas enterado,
que lo que se pierde por que no fue valorado,
duele en lo más profundo del alma y cuesta recuperarlo.

jueves, 16 de abril de 2009

Triste pero cierto III

La hora de abrir mis ojos, llego temprano aquel día para mi.
Como siempre la noche encargada de enterrar las dudas en mi cabeza,
había hecho que una vez más esta resaca augurara un rito irremediablemente cotidiano.

Encendí el televisor con el fin de distraerme un rato,
Mientras preparaba el desayuno, pero no presentaban nada importante en las noticias,era la misma función, los mismos titulares tales como:
Que hoy EEUU había bombardeado un país con un nombre difícil de pronunciar.
O noticias por una seudocrisis económica mundial.

Por cómplice la oscuridad matutina,

me acompañaba siempre a tomar el autobús.
Y ya ahí los pasajeros soñolientos,

se transformaban en compañeros de ritual,

Y de repente tres asientos hacia el frente,

con los mismos rasgos de hacia algunos años.
Estabas tú. Eras la misma persona de aquellos paisajes y de aquellos tiempos
en los que tenía una suerte mejor.

Me quede varios minutos analizando, no creia tal realidad.
Sin embargo todos los caminos llevaban a la misma conclusión:
las estrellas habian conspirado para ponerte nuevamente en el camino.

Mientras me quedaba en mis indecisiones sobre que hacer.
Venian a mi mente recuerdos de aquellos los primeros minutos que nos vimos,
de las interrogantes que nacian en tu mirada, de las decisiones que alguna vez nos hicieron contruir aquel muro, que ya después y por desgracia del destino no pudimos saltar.

Y creo que esos mismos recuerdos son los que hacen,
que en esas noches vacias en que regreso a mi hogar
me arrepienta de haber puesto yo el primer ladrillo de ese muro.

Debia decirte algo, ya el trayecto se iba a acabar.
No queria perder la oportunidad de tratar de recordarte los momentos antes de cuando quisimos rendirnos.

Me levante decidido y me acerque a ti…
Con preguntas tontas y un poco desordenadas
una sonrisa extranjera me respondió. . .

- Disculpe pero creo que se ha equivocado!!!!

- Perdone señorita, tan solo me confundi.
Se parece tanto usted a alguien que conoci hace ya algunos años.

Y después de eso regrese a mi lugar,
A seguir recordando, que es lo unico que puedo hacer.
Y me quede ahí anclado al asiento, preguntandome…
¿Cómo a veces los recuerdos pueden dolernos tanto?

miércoles, 15 de abril de 2009

Poder decir adiós... es crecer

Y no pasa nada… me dije.
No es la primera vez que me sentía así…
Tan cerca de conocer la locura…
Y ya sabía que era, lo que iba a suceder…

Si te vas nada cambia,
Los árboles del parque seguirán creciendo…
La noche me traerá vasos vacíos, y botellas llenas de dudas.
Y la mañana traerá la resaca que es irremediablemente cotidiana.

Que tengas suertecita… son mis únicas palabras.
Y que te conceda la vida cada día lo que mereces…
A veces un simple adiós se hace necesario, aunque no tenga sentido.
A veces un simple adiós, tan solo el poder decirlo nos hace crecer.

Vamos márchate, empiece su viaje…
Y llévese todos estos recuerdos, que apestan en mi pensamiento.
Y no importa si te vas y pierdes el camino de regreso.
Y no importa si te empiezo a mirar cada vez más lejos.

Al final lo único que importa es…
Que algún día las agujas del reloj caminaran hacia la izquierda,
Y la arena ya no caerá más…
Y en ese momento tal vez regresemos a aquella tarde donde mis manos encontraron las suyas para calmar el frío.
Y en ese momento volveremos a aquellos días donde pude rectificar las líneas de tus manos.
Aunque hoy con los guantes puestos emprenda la huida,
Y tratar así de no recordar aquellos segundos en el tiempo.

miércoles, 8 de abril de 2009

Confieso...

No necesito rima para expresar mi dolor
Brolag


¿Por que tomo segundos de mi vida para escribir todas estas líneas?
Me pregunto un rostro extranjero hace muchos años luz.

Escribo, porque no se imaginan lo difícil que es contenerse a no hacerlo, cuando las palabras llegan taciturnas un día cualquiera a mitad de la noche y tocando la puerta de mi casa ruegan que les de posada o tan siquiera un abrigo.

Escribo, para tal vez en alguna ocasión encontrar respuestas a mis miles de preguntas que se han formado en esta ciudad de rostros crueles y laberintos sin salida.

Escribo, por que no encontré algo mejor por hacer, por que soy un poetastro que no logra plasmar en una rima todo los sentimientos que tengo en este segundo, en este minuto, en este milenio.

Escribo, por que no soy dueño de estas palabras, eran suyas y serán de su propiedad eternamente. Usted al leerlas les hace el amor, como en una noche infinita, y a partir de ese momento usted las manipula a su antojo y conveniencia.

Escribo, y disculpe si muchas veces usted no es el protagonista, tan solo es que no es necesario que usted aparezca en escena y me dejo su libreto para la vida real.

Escribo, por que cuando lo hago no me asemejo en nada a lo que en verdad soy. O tal vez por el contrario ¿es cuando mas me acerco a la persona que quiero ser?

lunes, 6 de abril de 2009

Triste pero cierto II…

Mire lo que hacías… dije es locura.
Mire lo que hacia… retiro lo dicho…

Cierta tarde me dirigí a visitar a una amiga, la cual trabaja en el hospital psiquiátrico, mi llegada estaba calculada para las 3:00 p.m., a esta hora ella sale del trabajo. Sin embargo esa tarde por motivos de trabajo se le presento una reunión de improvisto, por lo cual se atrasaría unos minutos. Conociendo esto me dije no importa, por lo cual me acerque a uno de los jardines, rodeado de un muro grande que servía de limite para el hospital, me senté en una banca y mire algunos libros esperando su salida de la reunión.

Mientras observaba los libros una paciente se acerco a donde yo estaba y dijo muy amablemente:”Hola”. Respondí de la misma manera, aunque no voy a negar que con un poco de sobresalto puesto que se trataba de una residente del hospital. Sin embargo, la conversación fluyo como un río camina hacia al mar. Me asombraba el ver como la paciente no presentaba, para mi, ninguna muestra de enfermedad y no encontraba la razón por la cual ella se encontraba recluida en este lugar.

Los minutos pasaron al igual que las palabras y me vi en la necesidad de evacuar esa inquietud, así que interrumpiendo lo que decía, exclame esperando una reacción violenta:”Y por que se encuentra usted aquí recluida en este lugar”. Ella sonrió, y me dijo, “Ah eso, muy fácil. Aquí puedo ser libre. Desde pequeña mi madre quiso que fuera una copia exacta de cómo ella era. Mi padre me obligo a estudiar su carrera y ser como el. Mis hermanos querían planear mi futuro, mis amigos me amoldaban a su conveniencia y así paso con todas las personas que conocí. Por eso vine a este lugar aquí puedo ser quien yo quiero ser…sin importar nada ni nadie”

Así siguió su explicación unos instantes mas y de pronto pregunto:”Y usted por que esta en este lugar”. No sabia que decir, estaba helado. Poco a poco las palabras surgieron diciendo:”Vine a esperar una amiga, se le hizo tarde y me senté aquí, ya pronto saldrá y nos iremos…”

Me interrumpió diciendo: “Ah entonces es usted tan solo un visitante del manicomio que esta al otro lado de esos muros…” Y se marcho taciturna hacia otro lugar del jardín. Y yo me quede ahí preguntándome como a veces unas palabras pueden dolernos tanto.