Y no pasa nada… me dije.
No es la primera vez que me sentía así…
Tan cerca de conocer la locura…
Y ya sabía que era, lo que iba a suceder…
Si te vas nada cambia,
Los árboles del parque seguirán creciendo…
La noche me traerá vasos vacíos, y botellas llenas de dudas.
Y la mañana traerá la resaca que es irremediablemente cotidiana.
Que tengas suertecita… son mis únicas palabras.
Y que te conceda la vida cada día lo que mereces…
A veces un simple adiós se hace necesario, aunque no tenga sentido.
A veces un simple adiós, tan solo el poder decirlo nos hace crecer.
Vamos márchate, empiece su viaje…
Y llévese todos estos recuerdos, que apestan en mi pensamiento.
Y no importa si te vas y pierdes el camino de regreso.
Y no importa si te empiezo a mirar cada vez más lejos.
Al final lo único que importa es…
Que algún día las agujas del reloj caminaran hacia la izquierda,
Y la arena ya no caerá más…
Y en ese momento tal vez regresemos a aquella tarde donde mis manos encontraron las suyas para calmar el frío.
Y en ese momento volveremos a aquellos días donde pude rectificar las líneas de tus manos.
Aunque hoy con los guantes puestos emprenda la huida,
Y tratar así de no recordar aquellos segundos en el tiempo.
No es la primera vez que me sentía así…
Tan cerca de conocer la locura…
Y ya sabía que era, lo que iba a suceder…
Si te vas nada cambia,
Los árboles del parque seguirán creciendo…
La noche me traerá vasos vacíos, y botellas llenas de dudas.
Y la mañana traerá la resaca que es irremediablemente cotidiana.
Que tengas suertecita… son mis únicas palabras.
Y que te conceda la vida cada día lo que mereces…
A veces un simple adiós se hace necesario, aunque no tenga sentido.
A veces un simple adiós, tan solo el poder decirlo nos hace crecer.
Vamos márchate, empiece su viaje…
Y llévese todos estos recuerdos, que apestan en mi pensamiento.
Y no importa si te vas y pierdes el camino de regreso.
Y no importa si te empiezo a mirar cada vez más lejos.
Al final lo único que importa es…
Que algún día las agujas del reloj caminaran hacia la izquierda,
Y la arena ya no caerá más…
Y en ese momento tal vez regresemos a aquella tarde donde mis manos encontraron las suyas para calmar el frío.
Y en ese momento volveremos a aquellos días donde pude rectificar las líneas de tus manos.
Aunque hoy con los guantes puestos emprenda la huida,
Y tratar así de no recordar aquellos segundos en el tiempo.
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